POEMAS PARA SER OLVIDADOS

Categoría: Arte y Humanidades
Fecha: 20/08/2011 20:54:31
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Aplicaciones

Goodgame Big Farm

Administra tu propia granja

Goodgame Empire

Construye tu propio imperio

Lo imposible


"Remontare un barrilete en esta tempestad"

Divididos



Agitando un pañuelo blanco

transito inocente en medio de la batalla.

Siembro con resquemor una semilla en la lava

y ruego al diablo que deje de hacer maldades.

Busco un hombre libre, y también una mujer.

Atravieso fronteras sin identidad,

o por lo menos, con lo que soy

y llevo en mis manos una flor que intentaré cambiar

por un abrazo del enemigo.

Juego a la escondida contra un detective,

Leo el diario que dice la verdad,

y le hago caso.





Metáfora de un invento

En la penumbra que entreabre el tiempo

Se abalanza una figura, una imagen,

Un concierto de dialectos exuberantes

Que almacenan locuras de pasados venideros/


Ahí, ahí nomás…no más.

Allá donde las mañanas sumisas se vuelven palabras

Con errores y aciertos

Pero más con aciertos en periódicos mensuales

Días plomizos de ausencia y misterio

Llueve un nombre de extraño apellido

Golpea la puerta y nadie contesta/


Objetos furiosos que gritan espantados

Queriendo ser inventados, queriendo tener un nombre:

Para tener Justicia y asesinar al hambre.

Allí marcha, el fabricante de fantasmas

Con amores brujos que enloquece a los sanos

Que golpea ideas con un cross a la mandíbula

Y amordaza a los sabihondos del Mundo/




Lleva una mochila en cada hombro

Y en cada una: diálogos furtivos y escaramuzas,

Un tango borracho que grita:

¡No Erdosain! Esa milonga maleva te quiere chorear…

¡Querido Erdosain! Te puede matar el corazón…/


En la sombra perpleja de ese hombre

Los ojos enigmáticos miran hacia algún lugar:

Nadie sabe a dónde, hasta que se oye un tiro.

Queda inmune y arremete en su labor diaria

Una historia que lo crea y lo encomienda al arte/


Es por fin que, entonces,

El hombre de aspecto altivo con sensiblería ardiente

Cierra la puerta para perderse en la oscuridad risueña,

Incierta,

que dejan los que escriben.



Ahora que me conozco

Ahora que me conozco

Sé que han de florecer amores y locuras,

Espantos que el espejo alguna vez regaló.

Ahora que me conozco

Llevarán los muertos trofeos merecidos,

Los vivos beberán de la sed de otros,

Caerán los muros del abismo

Y sembraré utopías sensibles

Para cambiarlas por otras más lejanas.

Ahora que me conozco

Dedicaré un poco, no todo, de mi tiempo

Que a veces nos pertenece

En tratar de conocerte.


Origen ignorado


¿Qué importa si fue Dios

O algún dios

O la naturaleza

O el Bin Bang

O el barro

O el maíz

O la pachamama

O un encuentro furtivo

O la casualidad?


Poco importa conocer

El verdadero origen

De la belleza de una mujer.



Lejos, saberte lejos


Paso a metros de tu casa para creerte más cerca

Y mojas con desprecio los ojos que me vieron/

Puteo un horizonte, mi nostalgia,

La puta nostalgia que esconde lágrimas innecesarias/

Me prometo aislarme, te consuelas sin mí,

Puteo nuevamente la suerte que me robaste/

¿Fortuna es para ti perderme cuando no te he dado nada?

Mis insultos se dirigen a tu casa cuando observo por la ventana

Que otro te abraza, con mi suerte y mi nostalgia.


Canabbilismo


Me abalanzo sobre la rama

De una planta que me desconoce e igual me seduce.

Siento parpadear mis ojos

Como si en ellos hubiera la paranoia de los locos

En los hospicios que el sistema inventa

O en los héroes que escalan edificios

Y no saben para qué.

¡Como si los malhechores no tuvieran refugio!


Se arman revuelos en mi cerebro absurdo

Y ahora veo la realidad,

La que los vecinos de la esquina ignoran

Y por lo bajo murmuran

Este rito hippista

O de planetarios o en parques de piedra.

No más, ya basta de idiotas

Y consumismo europizante.

Mi vida sabe a hierba

Como la estrella que me regala su imagen.




Ars poetiqué


Poca vida te queda

pequeña hoja en blanco.







Desataduras

Nada me ata a tus zapatos

ni a tus ropas que quitaba con precaución,

ni a los dibujos que me prohibiste.

Tampoco las promesas (esas que desilusionan)

ni la locura que te acompaña;

apenas si una canción que lleva tu nombre

y algún que otro cuento

que te tienen de personaje.

Nada me ata a tu sombra

porque nunca me até a ella;

no me atan los paseos por la playa,

por las sierras.

Si hay algo que me amarra

estoy dispuesto a desatarlo,

como este nudo en los ojos,

como las ramas que intentaron nido

o presencias lejanas y sin tiempo.

Quiero desatar las risa del silencio

para dejarlas ir a otras bocas merecedoras.

Quiero desatar mis cordones

de tus pasos inentendibles

y camionos intransitables.

Ya nada me ata a tí mujer,

oscura, descreíble,

salvo este ingenuo recuerdo.


Silueta de gaviota


No mojes tus pies en esa roca resbaladiza,

reposa en la orilla que te vió vencer/


Ríete Alfonsina, ríete a carcajadas,

regocíjate de la suerte de aquel hombre

que no merece siquiera la nostalgia

de ser una oda, un soneto,

un octosílabo de fatalidad/


Quiero que vuelvas Alfonsina,

envuelta en caracolas como deidad de sirena,

que ni la buena de tetis pueda adorte

no estorbar tu dulzura limpia/


Cuéntale al mar tu desdicha,

pero vuelve al cauce que te vió partir

y que cuida tu huella descalza/


Ven Alfonsina, la de tristes versos

y acongojadas rimas,

que las olas harán de coro a tu cántico marino/


Despierta Alfonsina,

vestida de algas y sumergida

en el tiempo de los sin tiempo.

Espera a que una mañana de éstas,

o por la noche quizá, otro hombre llegue a tus brazos

y cuide tu sueño audaz/


Desvélate, silueta de gaviota.

No te internes en el mar pero dale tus palabras

para que su inmensidad te muestre el camino

de regreso/


Vé Alfonsina, mejor vé,

que se haga eterna tu voluntad de amar.





Casi


casi sordo

casi mudo

casi llanto

casi nudo

casi olvido

casi cielo

casi tierra

casi sombra

casi luz


casi sirena

casi arena

casi gardenia

casi telar

casi diosa

casi poema



casi eterno

casi poco

casi amor

casi odio

casi borde

casi aire

casi suelo

casi sueño

casi anzuelo


casi lluvia

casi fuego

casi agua

casi López

casi sólo

casi libro

casi Walsh

casi palabra

casi paz

casi árbol

casi idiota

casi vacío

casi lleno

casi pequeño

casi inmenso


casi todo

casi casi

casi nada


En busca de los versos extraviados


Arriesgo con el filo de los verbos

el movimiento paralelo del aire y mi silencio,

oyendo de a ratos algún desairado gorrión afónico

que sale a escena con el pecho agitado.

Otra vez en esta plaza, en este lugar,

bajo la silueta de un árbol piadoso que me consuela,

que bebe de la fuente y conversa con la gente.

Las campanas preanuncian finales inciertos,

la soledad y la espera de mi tiempo

y quien sabe si la espera de mi Penélope

hilando el telar en algún respaldo de urdimbre,

y creyendo que soy Ulises, el que está buscando.

Ya los verbos se mueren insípidos

y los canjeo por adjetivos,

pobres y vacíos adjetivos que alimentan sustantivos

que tarde o temprano hacen algo, poco y nada.


Quieto y sombreado en este banco

desparramo versos vencidos como yo,

hilvanando presagios que corrompen y sofocan

mis movimientos de poeta.


Realidad


¿Que estoy soñando?

¡Si cierro los ojos y te veo!


El siempre cerca infinito


Detuve el reloj justo antes de despdirte,

tengo, entonces, tu imagen aquí conmigo

en este banco de plaza del que nunca me iré

con el aroma de tu risa que embellece

a toda la naturaleza del lugar.

Detuve el tiempo para que no te vayas,

estando los dos frente a frente

y así consigo que sea para siempre;

aún te veo amanecida en la noche,

escuchando tus delirios en la medialuna deshojada

y tu puñal hiriente que juega con mi dolor.


Detuve mi vida aquel verano, presumido y derrochado,

dejé todo en aquel momento, allí contigo

y he muerto en el futuro, vivo en el pasado

y espero que el presente me sorprenda,

en el infinito.


Soneto del servilismo


Engendro soez de aguafiestas urgiendo espada,

patrón que irrumpe la mateada con grito aireado

escupe veneno, alberga tristeza al obrero,

lo enferma en invierno (vil) y lo explota en verano.


La jactancia depredadora de humanoides es

el emblema por exelencia del testaferro.

Desestima la lucha y apuesta con ego

al precoz mundo de los sin jeta (los mendigos).


Sueños de luciérnagas inagotables suelen

procurar la vigilia a un hechizo inapelable

anunciando frenesí ante lo inesperado y


exigiendo la implacable justicia perpicaz

hunde el pie en la mierda, se deja agobiar cansada

su alma de impunidad sirviendo sangre y balas.


Dolor


No hay recetas ni canciones,

ni caramelos ilegales, ni hierbas,

ni analgésicos ni fármacos

y tampoco tranfusión

que cure el dolor del corazón.




La mala suerte


Ni pata de conejo ni carita feliz,

tampoco el horóscopo que inventa el periódico

ni Horangel, ni la gitana tratando de engañarme.

Esquivo escaleras y cada vez que me pica

meto mi mano en el bolsillo roto.

Trato de pisar soretes de perro con el pie derecho,

llevo pulseras de todos colores

pero un felino oscuro me mira y persigue su marcha,

insolente.

Ya ni el oráculo visito

y el ajo que colgué de adorno

tiene ya olor a rancio, igual que la ruda en el ojal

y el ramillete de albahaca en la oreja.

No hay virgen ni santo, ni decálogo ni oración,

ni talismán ni humadera, no Tótem ni piedra

que cambien la dirección del destino.

Las cábalas se burlan de mi ilusión

cada vez que lanzo los dados.

Ahí viene la mala suerte con todo su esplendor

dispuesta a vencerme como de costumbre.

Arremango mis intenciones y la enfrento

con la esperanza de, al menos, forjar un empate.


Otrora yo


Hay otro que se levanta y escupe blasfemias,

putea al santo de turno y tropieza.

Pero yo, que ahora soy yo, me dejo llevar

por unas páginas o cuerdos desafinadas.

Yo creo un personaje, el otro le da vida.

Yo invento revoluciones, el otro quiere tomar las armas.

Hay veces en que me convierto en el otro

y ahí se me escurren de la boca ciertas sonrisas:

levanto la voz y atento contra el destino.

Yo dejo cuentos inconclusos, guardo una imagen del Robi

y sueño con alcanzar el podio.

El otro, que por momentos sale de mí, se revira

tuerce el tiempo y comete sacrilegios inauditos.

Cuando vuelvo sobre mí la cosa cambia:

elijo la pilcha, cuido las plantas

y beso, como aire fresco, la boca de mi amada.

Pero puteo, entonces ya me dejo engrupir

(y ojo que no es ni ciclotimia ni bipolaridad)

y desde lo alto de mi cielo, tomo aire

y pego un alarido parecido al de la libertad.

No sé cuál de los dos es libre.







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