La Relación de Pareja

Categoría: Arte y Humanidades
Fecha: 05/12/2012 17:51:23
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LA RELACION DE PAREJA

¡Basta de creencias erróneas!:

La relación de pareja, es un vínculo de convivencia, no de pertenencia. Nadie está en el derecho de declarar: "Esta persona es mía".

Queremos señalar con esto, que todo ser humano, es una individualidad, con su propio accionar y con deberes u objetivos que trascienden lo sexual, y como tal, merece y se le debe respeto. La mujer es diferente al hombre, una acepción en la cual todos concordamos. Pero, no es inferior.

El ser humano posee una corporalidad mortal, pero la humanidad en sí es inmortal, se perpetúa a través de la procreación. Objetivo sublime de las parejas.

Y en este objetivo común, tanto el hombre como la mujer tienen su rol, no menos importante uno que otro.

Sin embargo, es necesario destacar que el aspecto sexual, es solo una parte de los objetivos para los cuales fuimos creados. Perpetuar la humanidad sin objetivos superiores que la justifiquen, carece de sentido.

El hombre es el único ser vivo doble: Una de sus partes es inmortal, proviene de lo divino y se proyecta hacia lo divino, Ousiodes la denominaban los griegos. La otra parte es mortal, proviene de la tierra y vuelve a su origen, se denomina Hylikon. Protege y envuelve la parte divina que reposa en la intimidad pura del alma, con sus parientes los sentidos de la mente.

Al quedar el hombre conformado de alma y cuerpo, es decir, de naturaleza eterna y mortal, debe dar satisfacción a sus dos orígenes: Percibir, admirar y proyectarse hacia las cosas divinas y además cultivar y gobernar las terrenas. Es decir, ser útil a ambas naturalezas.

Son objetivos esperados del hombre para con la tierra: El ejercicio de la agricultura, ganadería, arquitectura, construcción, comunicaciones, desarrollo de comunidades, relaciones mutuas y todos aquellos lazos que unen a la humanidad consigo misma y con su entorno, desarrollando en ello las artes y las ciencias. Todo, sin olvidar nuestra temporalidad y descartando afanes de posesión y poder terrenal, entendiendo por esto la acumulación de riquezas por encima de la satisfacción de su necesidades materiales. No fuimos creados para ejercer dominio y poder sobre nuestros semejantes.

Son objetivos esperados del hombre para con su naturaleza mental y divina: Reconocer la superioridad de lo divino y ascender desde las líneas duales negativas hacia las positivas mediante un aumento de las vibraciones. Equilibrio, equidad, armonía, bondad, piedad, paz, etc., son los hitos del crecimiento divino.

A partir de nuestro Creador, que es Espíritu Puro y bajando hasta las formas más ordinarias, todo está en vibración. Cuanto más alta la vibración, más alta la posición en la escala. La vibración del espíritu es tan intensa que prácticamente se percibe como en estado de reposo. Y en el otro extremo de la escala, existen formas de materia cuyas vibraciones son tan bajas que también parecen en reposo. Entre estos dos polos hay millones sobre millones de grados variables de vibración. Materia, corpúsculos, átomos, electrones, moléculas, mente, espíritu, todo está en moción vibratoria

El comportamiento de nuestra sociedad, dista mucho de los objetivos para los cuales fuimos creados. Nos encontramos sumidos en un materialismo que nos aparta radicalmente de nuestras metas.

Además, no existe claridad en cuanto a los roles que debemos desempeñar.

La sociedad nos ha educado de forma que debemos comportarnos de acuerdo con los cánones establecidos para los hombres y para las mujeres. Si un hombre llora se le dirá: "No llores como una mujer". Si la naturaleza hubiese querido que los hombres no llorasen, estos no tendrían glándulas lacrimales.

El hecho de que estos deban adoptar roles tan categóricos, ha provocado graves tensiones en la humanidad. Hay momentos en los que el hombre debería ser naturalmente suave y sensible, y también hay momentos en que la mujer debería ser agresiva y violenta. Y esto, está en nuestra naturaleza pues ambos poseemos elementos mentales homogéneos que nos permiten peregrinar por todos estos matices.

El hombre y la mujer actuarían con mayor naturalidad si no se supone que deban mantener sus posturas en forma radical durante las veinticuatro horas del día. En algunos momentos, un ataque de ira en una mujer puede ser más peligroso que en un hombre y también en algunos momentos, un hombre puede ser más cariñoso que una mujer. Debemos dejar que nuestra naturaleza fluya en forma espontánea, lo cual en ninguna forma afectará nuestra masculinidad y en ellas su feminidad, debido al carácter biológico de nuestra conformación. Al respecto, debe recordarse que las "actitudes" masculinas y femeninas son definidas y conformadas sicológicamente, de acuerdo con modelos creados por nuestra propia sociedad.

En resumen, el hombre ha desarrollado muy fuertemente una postura de superioridad sobre la mujer. Esta postura errónea, está afectando profundamente el crecimiento armónico de nuestra civilización, trastrocándose el enfoque correcto, que debió haber sido: "las mujeres son diferentes a los hombres, no inferiores". La mujer no se toma, no se adquiere, no es un trofeo a nuestra vanidad masculina.

Aclarados estos enfoques. ¿Dónde quedaron los objetivos superiores que justifican nuestra existencia?.

Cuando una pareja se conoce y se atrae, se proyecta en ambos un proceso de seducción preliminar, amparado básicamente en aspectos de carácter físico y/o en algunos atributos personales. Por lo general, en esta primera etapa se desarrolla un proceso de apareamiento sexual y estético. Si en este aspecto existen discrepancias, indudablemente se tenderá al quiebre o al fracaso.

Sin la pretensión de transformar este artículo en una clase de educación sexual, por su importancia, no podemos dejar de señalar algunos aspectos vitales que rigen estas relaciones:

· La mujer es multi-orgásmica, es decir, puede experimentar más de un orgasmo durante un acto sexual.

· El hombre en cambio experimenta solo un orgasmo en cada evento.

Por tal razón, el hombre, como elemento activo en este proceso, debe procurar que su pareja experimente satisfacciones acordes con su naturaleza, antes de realizar la descarga seminal pertinente.

La omisión o desinterés en el desarrollo de un acto sexual adecuado, traerá como consecuencias insatisfacción, quiebres o fracaso en las parejas.

Cumplimentado el tema sexual, ¿qué es lo que sigue?

Para que este vínculo se consolide, debe continuar alimentándose mutuamente de cargas y vibraciones positivas, de lo contrario, todo el esfuerzo inicial, se desvanecerá. ¿Qué quiero decir con esto?

Si durante este proceso de fortalecimiento de un vínculo de pareja, arrastramos una carga de negatividades, espontáneamente se la trasmitiremos a nuestra contraparte y en cuyo caso, esta tenderá a desear que la relación se disuelva, sencillamente, porque se siente incomoda.

Si por el contrario la pareja se encuentra impregnada de sentimientos positivos, esa transmisión permanente de buenos elementos, fortalecerá el vínculo.

Nuestro objetivo esencial es crecer mentalmente, es decir, proyectarnos por encima de los entornos materiales perecibles. Este postulado, se traduce en aumentar positivamente nuestros buenos sentimientos, desechando, por ende, todos aquellos aspectos negativos de nuestro ser, que sin duda, nos llevan a transmitir y proyectar malas vibras. Dicho en otros términos, debemos proyectar equilibrio, armonía, positividad, bondad, piedad, paz, etc.

Aquellas parejas que establecen una preponderancia por las cuestiones terrenales, se esclavizan en este ámbito y transforman a este magnifico ser vivo que es el ser humano, en una fiera propensa a la maldad y con costumbres propias de brutos. En cambio, aquellos que prestan una atención preponderante a su naturaleza divina, crecen espiritualmente, se adornan con los frutos de la bondad, la piedad, la armonía y otros valores positivos en todas sus expresiones y se proyectan hacia su origen divino.

Los conceptos de preponderancia son vitales para dar satisfacción plena a nuestros orígenes. Preponderancia, no implica omisión.

Ahora bien, no pretendo postular situaciones idílicas. Pueden darse muchos casos y muchas alternativas vinculantes, pero la tendencia es clara, si se desarrolla de acuerdo a lo señalado.

Lo importante es ir despejando el terreno de las incertidumbres:

Si ambos miembros de la pareja otorgan preponderancia a las cuestiones terrenales, podrán enfrentar adecuadamente sus objetivos comunes. No obstante, tenderán a arrastrar a su progenie y a su entorno dentro de este ámbito cargado de negatividades y egoísmos. En este caso, a pesar de existir afinidad, el crecimiento espiritual o mental del grupo será escaso o nulo, supeditándose exclusivamente a la observancia de reglas y normas de orden moral y conductual impuestas por la sociedad, pero carentes de un crecimiento mental objetivo.

Si ambos miembros de la pareja otorgan preponderancia al aspecto divino o espiritual, también podrán enfrentar adecuadamente sus objetivos comunes, manteniendo a su progenie y a su entorno dentro de un ámbito positivo y propicio para el crecimiento mental. Disfrutando además del mundo terrenal con la magia y armonía que este encierra y teniendo claras las limitaciones que se deben guardar en este contexto.

Si una de las partes otorga preponderancia al aspecto divino o espiritual y la otra a la parte terrenal no tendrán objetivos comunes, manteniendo a su progenie y a su entorno dentro de ámbitos discrepantes, sin objetivos claros y con transgresiones en ambos sentidos. A la larga, nada prevalecerá, originándose un permanente diálogo de sordos. Salvo que una de las partes asuma la postura de su contraparte, con los resultados señalados en los puntos anteriores.

Tomando en consideración lo expuesto, en las relaciones de convivencia siempre debe practicarse el respeto mutuo y el reconocimiento cabal de la individualidad que cada parte representa y posee.

Al respecto, el poeta Khalil Gibran señala algo muy hermoso:

"Estaréis juntos, pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía".

"Dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros".

"Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura".

"Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de la misma".

"Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo".

"Cantad, bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno sea independiente."

"Manteneos juntos, pero no demasiado juntos. Los pilares del templo están separados".

"Ni el roble crece bajo la sombra del ciprés; ni el ciprés bajo la del roble".

Y cuando se produzca un quiebre en vuestra relación afectiva, debéis recordar que ello no representa el fin del mundo. Simplemente:

  • no fuimos capaces de generar las vibraciones positivas necesarias para fortalecer el vínculo.
  • O no tuvimos la voluntad de percibir o aceptar las que nos enviaron.

Frente a ello, no caben rencores, recriminaciones, odios ni venganzas, solo asumamos como seres humanos nuestra responsabilidad y aprendamos de nuestros errores.

¡Oh Asclepio, qué gran maravilla es la mente del hombre, puede traspasarse a la naturaleza de un Dios. Desprecia lo que tiene de humano y se entrega a su parte divina. Alza al cielo su mirada. Cultiva la tierra. Desciende a las profundidades del mar. Todo lo alcanza por la penetración de su espíritu. Es a la vez, todas las cosas y está a la vez en todas partes.(Corpus Herméticus. Hermes)

Julio Espinoza R.

Hermetismoeracuario.cl






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