Punos de dolor

Categoría: Deportes
Fecha: 06/09/2013 00:52:38
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PUÑOS DE DOLOR

Osmar Mariño Rodríguez

Casa editorial…

La Habana, 2010

//Ciudad -sin provincia ni país o estado cuando es conocida mundialmente//

ÍNDICE

(Biografías Seleccionadas, en rojo, y en negrita las Revisadas)

I Portadilla

II Créditos

III Portada

IV Foto como frontispicio (si se desea)

V Dedicatoria (si se desea)

VI (En blanco)

(Estas páginas no se numeran, no llevan folio)

Página Cantidad de pp.

04 Introducción 13

17 Eladio Valdés

Gabriel López Núñez (Wee…) /1909/ 6

Evelio Mustelier /1910/ 10

Santiago Sosa 5

Diego Sosa // 3

Humberto Sierra // 6

Vaillant

Ciro Moracén /

Kid Gavilán / 11

Zulueta 9 pp.

Pablo Roca

Isac Logart 4

Ultiminio Ramos 7

Mantequilla Nápoles /1940/ 6

Rafael Legon Esquibel

José Legrá 3

Bernardo Paret 1

Luis M. Rodríguez 4

1. NIÑO VALDÉS Wilfredo Mayet

2. FLORENTINO

3. OMELIO AGRAMONTE

4. WILFREDO MAYET


INTRODUCCIÓN

El tema del Boxeo republicano en Cuba ha sido tratado por autores de diferentes países. Facetas de esta actividad son abordadas de forma más o menos correcta, pero partiendo siempre desde una óptica totalmente subjetiva, por lo que hemos tomado como base solo aquellas investigaciones que brindan información confiable y poco difundida, las cuales aportan referencias de gran valor, en especial, para el conocimiento de la evolución del boxeo cubano, aunque también para la historiografía deportiva.

En la búsqueda de información sobre la etapa republicana del deporte en Cuba,[1]detectamos valiosos datos biográficos de muchos de los boxeadores cubanos que se impusieron en uno de los deportes que exige más sacrificio del deportista. Esa investigación abarca la historia del deporte cubano hasta 1961; luego, para otras más específicas, sobre el tema de la historia del boxeo en Cuba,[2]así como de su influencia en nuestra cultura,[3]continuamos hurgando en los archivos de instituciones y algunos personales. Fue así como surgió la idea de conformar este libro que esperamos se enriquezca con el hallazgo de nuevas fuentes y, quizás, con el aporte de quienes los conocieron, fueron sus coterráneos o simplemente contemporáneos, o de quienes conocieron a otros boxeadores que por falta de información no hemos incluido.[4]

"El boxeo es una de las versiones del pugilismo (…)." De esta manera, más o menos simple, aparece en más de un trabajo sobre historia del deporte cuando se trata acerca de su origen. Al relacionarlo con Cuba, generalmente, hallamos frases como esta: "(…) viene popularizándose desde la década del 40 del siglo xix en nuestro país".[5] Pero nos gustaría dedicarles al menos unas líneas a la meditación que nos ha provocado este tema porque, a pesar de los múltiples descubrimientos que testimonian la presencia del hombre en los continentes asiático y africano decenas de siglos, o sea, varios miles de años antes que en Europa,[6] los fuertes vínculos de esta última región con nuestra historia americana justifica que solamente hayamos encontrado referencias a este deporte en la cultura griega clásica y, posteriormente, en Inglaterra y los Estados Unidos a donde fue llevada por los ingleses… Reiteramos que solo hemos encontramos en la historia de la antigua Grecia una variante tan parecida que la mayoría de los autores lo consideran el único origen del boxeo: el pugilismo. Pero ya surgen las excepciones: "Los dibujos rupestres hallados en el sur de Argelia, son testimonio de la existencia del boxeo en los pueblos de África. Las escenas de peleas de puños, grabadas en las paredes de los sepulcros de los faraones, corroboran que este tipo de lucha existió en el Egipto Antiguo. Hasta nuestros tiempos han llegado imágenes pugilísticas desde la época de la cultura cretense (minoica), que precedió al desarrollo del Estado griego".[7]

Ya en la segunda mitad del siglo xix están difundidos en Europa muchos deportes, entre ellos el que nos ocupa, a tal grado que en 1880, los británicos crearon, entre otras, la Asociación Amateur de Boxeo.[8] Al pasar de la metrópoli inglesa a sus colonias en América -actualmente los Estados Unidosde Norteamérica‒. Es en la región de Virginia donde se hacen muy populares algunos de ellos: "las carreras a pie y a caballo, la lucha, la cacería de zorros, el críquet, el fútbol y el boxeo".[9]

Poco después en esa misma segunda mitad del siglo xix, se destaca en ese país el movimiento Turner, cuyos fundadores estaban en contra del énfasis puesto en únicamente ganar contiendas deportivas y en el profesionalismo. Ellos creían que los objetivos principales del deporte debían ser la promoción del bienestar físico y proveer un entrenamiento social y moral. Los Turners se oponían a que el entrenamiento militar sustituyera al programa de educación física en las escuelas. Y no solo la gimnasia tuvo éxito durante esta época, sino también varios deportes: el baloncesto fue inventado por James Naismith en el 1891 y entre otros también alcanzaron mucho auge en aquel país el tenis, el voleibol, el handball, la natación, la lucha y el boxeo.[10]

En Santiago de Cuba, el periódico El Redactor con fecha 6 de agosto de 1843, informaba a sus lectores sobre el francés Francois Bauge, quien impartía clases de lucha y de boxeo, combinando las piernas y los brazos, o sea, más bien clases de savatte o boxeo francés ‒algo así como el actual kid boxing‒. Esta actividad deportivase popularizó mucho por esos días en todo el país y Bauge, tenaz promotor de este deporte en esa ciudad, anunciaba que se trasladaría a La Habana para "enseñar a dar trompadas".

Como dijimos, Bauge, era oriundo de Francia y venía procedente desde los Estados Unidos. Allí colaboraba con la enseñanza de esta modalidad deportiva en diferentes ciudades según fuentes periodísticas de aquellos lejanos tiempos.

Más tarde, desde Nueva Orleáns, en abril de 1848, llega otro boxeador y luchador: el señor, o mejor dicho, mister Charles. Juntos, él y su promotor, mister Sheman, promocionarían un espectáculo que se anunciaba como "de boxeo netamente francés".

Muchos años después un club gimnástico ubicado en la calle Prado se convierte en un centro de aprendizaje de este deporte. En 1886 imparte allí sus clases un profesor norteamericano y en 1899 lo hace el señor Goicuría que despierta una gran afición entre los asociados.[11]

¿Podría asegurarse, sin duda alguna, que fueron estas las primeras manifestaciones de boxeo en Cuba? ¿No podríamos suponer que en el siglo xviii los cubanos lo habrían visto practicar? Durante el dominio de Inglaterra en la región occidental, y más específicamente en la villa de San Cristóbal de La Habana, los soldados ingleses debieron mantener su entrenamiento militar, del cual el boxeo formaba parte de su preparación física en sus guerras de conquistas.

Se puede comprobar que ya a finales del siglo xviii había en Inglaterra una verdadera cultura deportiva[12] y, además, algunos sectores de la población como las fuerzas armadas y la marina de guerra realizaban sus prácticas como un deber elemental hacia la patria y ello implicaba la necesidad de preparación física sistemática.

Estos marines realizaban ejercicios de defensa y ataque con la práctica de deportes como el boxeo, la lucha, la equitación, el tiro y la esgrima; pero fueron en la especialidad del combate cuerpo a cuerpo, esencialmente, donde se conoce que eran imbatibles, según las demostraciones en sus guerras de conquistas. En La Habana los ingleses demostraron sus condiciones para el combate; tanto fue así que los soldados españoles que cubrían el frente debieron abandonarlo.

La mayoría de los campeones ingleses de boxeo pertenecían a las fuerzas armadas y muchos desde 1719 se preparaban en la Academia de James Figg, y más tarde, por los años 40, en la Academia de Broughton. Figg fue el primer campeón de boxeo de su país y de la Edad Moderna, más tarde Broughton, quien fuera otro de los grandes campeones ingleses de aquellos días, creó otra academia similar donde se formaron muchos militares en este noble arte de los puños.

En los años siguientes a los mencionados de aquel siglo xix, los teatros, los circos, las vallas de gallos de La Habana fueron escenario propicio para aquellos espectáculos, que subrayamos eran ya populares en Europa y los Estados Unidos, y comenzaban su proceso de popularización en Cuba, y gracias a su inmediata aceptación y la acogida del pueblo cubano, permanece hasta hoy como uno de nuestros deportes más populares.[13]

El boxeo viene echando raíces desde esa época. Se conoce que para finales del siglo xix, específicamente en los primeros años de la década del 90, su variante inglesa era ya seguida por decenas de fanáticos en diferentes lugares de la Capital. Se brindaban excelentes demostraciones en diversas instalaciones habaneras, principalmente auspiciados por ciudadanos norteamericanos, en su mayoría jugadores de béisbol y militares.

El 25 de diciembre de 1892, el periódico habanero El Fígaro anunciaba que en los terrenos del Almendares frente a la histórica[14]Quinta de los Molinos en la entonces Calzada de Carlos III hoy Avenida Salvador Allende,entre los días 19 y 26 de diciembre de 1892. Acordaron con los dueños del terreno efectuar una pelea de exhibición al finalizar el encuentro, en un improvisado ring dispuesto en el área del terreno de béisbol. Fue protagonizado, curiosamente, por dos peloteros norteamericanos, Earle y York, miembros de dos novenas beisboleras de visita en la Capital. Fue el primer espectáculo boxístico celebrado en La Habana. [15]

En el Teatro Sauto de la ciudad de Matanzas, el 18 de marzo de 1899, se celebró el primer cartel de boxeo en Cuba del que hasta hoy tengamos noticias. Fue efectuado por soldados norteamericanos pertenecientes al 12º Regimiento de Voluntarios de Massachussets del Ejército, 1ª División de Marines, cuyas embarcaciones estaban fondeadas en la Bahía de Matanzas, durante la primera ocupación militar yanqui. El cartel constaba de tres peleas de diez minutos de duración cada una y un árbitro con cronómetro en mano.[16]

Rápidamente quedó establecida la diferencia entre el "dúo" formado por el béisbol y el boxeo, y las restantes actividades deportivas. Mientras una minoría privilegiada "mataba" los interminables ratos de ocio en las mejores instalaciones y terrenos, además de poseer costosos implementos, la mayoría discriminada "disfrutaba" contados momentos jugando pelota a mano limpia o fajándose a puñetazos en solares yermos -más conocidos por los habaneros como "placeres"- llenos de piedras e inmundicias y bajo la persecución de las autoridades.[17]

Al pasar a un nuevo siglo, el principio del xx fue de constantes altas y bajas, a pesar de la gran acogida que tuvo en las diferentes capas sociales[18]y de las

decenas de combates que se celebraban en lugares a veces improvisados: teatros, vallas de gallos, campos de béisbol, en las esquinas, plazuelas y hasta abigarradas callejuelas de los diferentes puertos del país.

OJO FOTO Nº___ PÚBLICO EN UNA DEMOSTRACIÓN

Es importante señalar que la acogida popular que tuvo el boxeo en nuestra Patria para bien… o para mal, según del aspecto de que se trate y cómo se podrá precisar en el resto de esta obra‒, se debe en gran medida a la presencia norteamericana. Los yankees, ya fueran simples visitantes o aquellos establecidos en nuestra Isla, inculcaban prácticas deportivas de corte anglosajón, en su afán de imponer a los cubanos sus costumbres y su cultura en general.

A pesar de que algunas actividades deportivas no aparecían en carteleras públicas por ser considerados deportes "violentos", estos lograron popularizarse entre los cubanos y fue así que, después de establecida la República el 20 de mayo de 1902, varias instituciones, entre ellas el Vedado Tenis Club (VTC) y la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) compartieron la idea de colaborar en el desarrollo de este arte en nuestro país.

Según algunos periódicos, el boxeo era tan popular como el béisbol, e informaciones aparecidas en el periódico Havana Sun ‒el 15 de enero de 1902‒ y El Mundo ‒con fecha 19 de octubre de ese mismo año‒, confirman dicha popularidad, con cintillos similares a este: "Se realizan en el teatro de Marianao atractivos carteles boxísticos que llegan a reunir más de 500 personas".

Consecuentemente, asociaciones deportivas de La Habana comienzan a firmar contratos con especialistas de los Estados Unidos, como habíamos anunciado. El Vedado Tennis Club y la Asociación de Jóvenes Cristianos contrataron a los púgiles John Budinich y John Walesa con el objetivo de promover esta actividad dentro de sus asociados. Estos dos deportistas norteamericanos fueron, sin lugar a dudas, dos pilares fundamentales para la consolidación del boxeo en el país. Budinich, por ejemplo, después de realizar diferentes combates tanto en la ciudad de Matanzas como en La Habana, continúa promoviéndolo a través de los medios periodísticos y establece una estrecha relación o asociación con estos medios de difusión. Con su apoyo se funda el primer salón especializado en la práctica de este deporte, el Gimnasio Cuba y, consecuentemente, el primer ring[19] que ya no será necesario improvisar.

La popularidad del boxeo se manifestó también en la organización de campeonatos entre los más pequeños, para niños de corta edad, "una división inventada por San Martín: el peso ʻvenaoʼ (…)", en el ring del Gimnasio Cuba o en el escenario del teatro Payret .[20]

Años más tarde, a finales del año 1921, el día 13 de diciembre, esta popularidad se fortalece y se consolida, con la creación de la Comisión Nacional de Boxeo.[21]Dicha institución organizaba y promovía todas las actividades del pugilismo en el país y esta fue su función hasta 1961, fecha en que fue creado por el Gobierno Revolucionario el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).

En 1938, por Decreto Presidencial de fecha 9 de junio o julio fue creada la Dirección General Nacional de Deportes (DGND).






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boxeo