¿ ES VÁLIDA LA ENSEÑANZA DE LOS PROFESORES Y PROFESORAS?

Fecha: 06/09/2011 03:24:33
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Por : Lic. Juan Luis Rojas Rodríguez

Cincuenta estudiantes de un semestre académico de una institución educativa en educación secundaria perdieron un examen final. El conflicto estalló de inmediato. Los estudiantes presionaron al profesor para que repitiera la prueba y éste se negó. Ante esta situación los demás profesores apoyaron en su decisión a su colega, y los demás estudiantes a sus compañeros, lo que produjo un movimiento de protesta generalizado. Todos los estudiantes se sumaron a la causa de sus compañeros y pararon las clases. Los carteles, los volantes y discusiones cuestionaron la baja calidad académica de los profesores y del currículo vigente.

El Director de la institución, acosado por las circunstancias, decidió convocar a una reunión general de profesores para discutir lo que sucede.

El primero en presentar sus argumentos fue el profesor del conflicto. Una vez escuchadas sus razones, la reunión se dividió en dos bandos. Un grupo mayoritario apoyaba a su colega en la determinación de no repetir los exámenes, pues considera que no puede premiarse a los malos estudiantes que no estudiaron a tiempo la materia o área; el grupo minoritario plantea que el problema no es de exámenes ganados, ni de memorizar contenido de una asignatura, sino que va más allá. Este debate indica que el inconveniente es más profundo pues se trata de enfrentamiento de dos conceptos acerca de la enseñanza y del sentido del conocimiento. ¿ Qué opina amigo lector?.

Hoy en día, los cuestionamientos a la calidad de profesores y a la pertinencia del currículo han creado muchos inconvenientes, pero también muchas reflexiones. Pese a que algunos colegas sienten que estas criticas como ofensas personales, otros han empezado un proceso de reflexión acerca de la manera como se aborda la enseñanza en los diferentes centros educativos del país.

En general, lo que empieza a reconocer que aunque la mayoría son expertos en materias, asignaturas o áreas, pueden tener inconvenientes en la manera de enseñar. Algunos no obstante, prefieren preguntarse si los estudiantes que pierde un examen tienen autoridad para cuestionar el quehacer académico de la institución. Sin embargo, la situación rebasa este marco, pues ahora se trata de un movimiento global que pide cambios, como viene sucediendo en estos días con los estudiantes de secundaria y superior de Chile.

Los profesores debemos meditar muy bien acerca de nuestra profesión, de la eficacia de la formación que se imparte, de los aspectos en que se debe enfatizar para lograr el mejor aprovechamiento de los conocimientos, de la vigencia del saber que se imparte, de la importancia de los exámenes y … de la necesidad de que ellos sean evaluados.

A partir de esta reflexión nos detendremos a pensar en dos temas importantes que seguramente al leerla propiciará que usted también haga su comentario y generar un debate, una crítica o una nueva propuesta, que de verdad me gustaría compartir: 1) Historias y progreso. 2) Desarrollo y diversidad individual.

1. HISTORIAS Y PROGRESO.

Maestros y Maestras, para nadie de ustedes es una novedad que la crisis de la modernidad está asociada con la crisis del concepto de historia. Si la historia se concibe como una realización progresiva de la humanidad, quiere decir que lo más avanzado en el proceso histórico es lo que ha progresado más; es decir, se supone la existencia de una pauta implícita de progreso con la cual se confrontan la épocas, las naciones y la religiones, dada por un vector central, un proceso único y un eje principal que marca el paso en la evolución histórica, que como se pretende, se concentra en Occidente.

El retroceso del colonialismo y del imperialismo europeo en este mundo globalizado han problematizado el concepto de historia única y en consecuencia también ha entrado en crisis el concepto de progreso, como lo han constatado los filosos modernos. Si la historia se rompe en multiplicidad de historias asimétricas la noción de progreso se fragmenta y se asimila a las condiciones históricas de cada región, de cada nación, de cada cultura. De modo que se contraponen las nociones de desarrollo y progreso a las naciones, lo que genera diferencias acerca de lo que ha de entenderse en cada país por desarrollo social, educación y progreso de los individuos.

En estos últimos se ha venido escuchando a varios intelectuales en la televisión y leyendo en los diarios más serios de nuestro país, también se dijo en la última campaña presidencial por varios candidatos y se mantiene erguido el concepto de progreso técnico científico, ya desmitificado por no ser continuo, lineal y homogéneo; pero cargado por los éxitos espectaculares del siglo XX, hasta ahora mantiene su carácter acumulativo de que todas las sociedades e individuos quieren beneficiarse, participar y apropiarse activamente como factor de desarrollo y de equidad entre las naciones, y condición para ingresar a la era del conocimiento.

El mundo es consciente de que el progreso humano no puede reducirse al progreso técnico- científico, ya que este último ha generado desequilibrios sociales y ecológicos en el planeta, incluso destrucción y muerte por escaparse al control armónico del conjunto de la sociedad interesada, sobre todo en estos últimos tiempos, en un desarrollo humano continuado y sostenible.

Entonces estimados Maestros y Maestras, el rol de la educación en el sentido más amplio de la palabra es el proceso mediante el cual las sociedades propician no solo la reproducción cultural sino su desenvolvimiento armónico, la convivencia y el bienestar presente y futuro para todos sus miembros, en la medida en que las socializa, los integra a sus ideales, tradiciones y cosmovisión cultural; a su saber acumulado; a sus normas y pautas de convivencia y a sus expectativas y proyectos de desarrollo futuro, sin que por ello los individuos pierdan su libertad par escoger un proyecto de vida personal y de realización profesional, en interacción y reciprocidad con la comunidad donde viven.

2. DESARROLLO Y DIVERSIDAD INDIVIDUAL

Por el desarrollo de las ciencias naturales y la antropología de la educación, sabemos que el trabajo y el lenguaje humano han contribuido al desarrollo de una humanidad única, de la que no se espera el desprendimiento de razas superiores ni inferiores, sino el apoyo y potenciación de los individuos para que todos participen del patrimonio cultural de la especie, sin descuidar el cultivo de las raíces culturales y las condiciones ecológicas de cada comunidad desde la diversidad y multiplicidad de los talentos individuales.

Si bien la educación en cada sociedad fomenta en los individuos los atributos más destacados de la evolución de la especie humana como la autonomía y la capacidad de procesar información (la inteligencia), esas virtudes no existen de manera abstracta ni formal, ni la educación las puede fomentar, pues ellas solo pueden detenerse como rasgos singulares de individuos concretos que se mueven y actúan de manera inteligente y autónoma, aun desprovistos de instrucción escolar, sobre materiales simbólicos que hacen parte de su cultura y de su esfuerzo por sobrevivir, convivir y proyectarse al futuro. De forma espontánea se produce un desarrollo individual, desde el recién nacido hasta la adultez que vive en comunidad, hacia niveles mayores de autonomía e inteligencia según su intensidad y el grado de complejidad de los materiales culturales que tenga la oportunidad de conocer desde la infancia.

Tal como lo dice Piaget que el desarrollo humano, no necesita de la escuela, es que él ha estudiado y evaluado, también los psicólogos genéticos en sus estadios, fases y operaciones formales.

Por ello, la recomendación minimalista de la UNESCO a todos los países como el nuestro de garantizarle a los niños y niñas la educación solo en las áreas básicas de comunicación y matemática; desde mi punto de vista es una discriminación que mantendrá a los países no desarrollados, cada vez más lejos del avance científico y cultural de los países desarrollados. Esta realidad se viene observando en las diferentes escuelas de nuestro país y con las evaluaciones de la ECE que año a año venía impulsando el anterior gobierno y que este año continuará. ¿ por qué no evaluar las otras áreas como Personal Social y Ciencia y Ambiente?

Otra situación en la que compete a la sociedad cuando se decide potenciar al máximo las capacidades de los individuos mediante procesos educativos que los conviertan de ignorantes a cultos, de legos a expertos, de trabajadores manuales a profesionales informáticos, de repetidores a buscadores de conocimientos científicos, artistas, innovadores sociales, según las potencialidades, inclinaciones e intereses desarrollados por cada uno desde su singularidad contextualizada. Ante la variedad de talentos individuales e inteligencias múltiples, vale preguntarse: ¿puede la sociedad peruana seguir impulsando una educación homogénea impartida desde las escuelas uniformes, con currículos y maestros únicos?

En el siglo XX, el gran John Dewey, quien desde 1910, advertía que la educación fracasa en su intento de estandarizar la capacidad de pensar de los estudiantes, o de formar las mismas destrezas intelectuales para resolver cualquier problema, pues cada temática requiere una habilidad de pensamiento diferente, esta misma idea nos acaba de recordar hace poco el Dr. Julián de Zubiría Samper, en su paso por nuestra ciudad y el país.

La psicología cognitiva nos recuerda que el pensamiento es especifico, no se asemeja a una maquina de hacer salchicha o chorizo que reduce indistintamente todos los materiales a una mercancía estereotipada… el pensamiento es la capacidad para comprender y relacionar entre sí las sugerencias especificas que las cosas plantean. En consecuencia cualquier tema desde los griegos hasta la cocina, desde el dibujo y la pintura hasta las matemáticas, podría ser "intelectual", no en su estructura interna sino en su función de provocar reflexión. No existe una capacidad única y uniforme de pensamiento, sino una multitud de modos diferentes en los que las cosas específicas evocan sugerencias e ideas pertenecientes a un problema que hacen avanzar la mente.

El pensar es un proceso relacionado con el modo en que se emplean los objetos observados y sugeridos, el modo en que coinciden y en que se los hace coincidir, el modo en que los manipula. En consecuencia, ninguna asignatura o área es "intelectual" por si misma.

La naturaleza del pensamiento, no es una "facultad" sino una manera de organizar los materiales. Y si se pregunta si la habilidad para pensar que se adquiere en una situación y otro tema, hay que responder que no necesariamente, como queda demostrado en el hecho de que un experto científico puede ser inepto en cuestiones practicas de negocios o de política o de religión.

La falacia fundamental de la clásica teoría de las facultades que hay que ejercitar radica en su dualismo, en las separaciones entre capacidades o áreas de estudio. Es absurdo hablar de cultivar una capacidad mental o física, independientemente de las áreas implicadas en su ejercicio. Por consiguiente, es inútil proponerse el desarrollo de las facultades de pensar, observar, recordar, analizar, sintetizar, decodificar, codificar, etc (procesos mentales) al menos que hayamos definido en que área deseamos que el estudiante se haga experto, para ello el Maestro o Maestra ya debe conocer los estilos y ritmos de aprendizaje de sus alumnos

H. Gardner, con sus inteligencias múltiples nos dice que un estudiante puede ser experto en matemática, lingüística, artística y puede ser inepto en cenestésica, interpersonal o intrapersonal.

Entonces, si los individuos son diferentes y desarrollan sus potencialidades de forma diferencial, según el tipo de materiales a los que se dediquen, es absurdo ofrecer una educación igual para todos, y someterlos a los mismos criterios evaluativos y a los mismos exámenes y pruebas como si caminaran por el mismo sendero

CONCLUSION: Es imprescindible que los profesores poseamos un horizonte conceptual acerca de lo que significa desarrollo y progreso individual y social de nuestros estudiantes. Esto enmarca en el trabajo educativo, le da sentido a nuestro desempeño cotidiano y sugiere criterios de autoevaluación pedagógica. Este marco conceptual siempre presente como telón de fondo de la enseñanza, podría enriquecer el quehacer educativo, en la medida en que nosotros los maestros y maestras nos formulemos interrogantes en las jornadas pedagógicas que tenemos en las II.EE.

· ¿Qué tipo de ser humano y profesional quiero formar?

· ¿Qué significa progresar?

· ¿Que significa formar a un estudiantes desde las áreas que enseñas?

· ¿Cuáles estrategias de enseñanza aportan más el desarrollo de la autonomía, la solidaridad, la criticidad y el pensamiento creativo?







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