PERDICES A LA LECHE

Categoría: Chistes
Fecha: 12/11/2012 08:21:11
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PERDICES A LA LECHE

Con nuestros queridos amigos, Norma y Carlos, salíamos casi todos los domingos a disfrutar de esos hermosos días, ellos hacia poco se habían casado y Susana y yo éramos aún novios.-

Carlos tenía una Empresa Fúnebre, que estaba al frente del local ubicado en calle Uruguay, y a los fondos, tenían su vivienda.-

Recuerdo una linda casa, chiquita, pero muy acogedora, era de esas casas muy antiguas, muy bien arreglada, bien pintada y con los famosos cielorrasos de bolsa de arpillera encalados, con lo cual las habitaciones eran cálidas en invierno y frescas en verano, tenia un pequeño patio con una parra, y una escalera que subía a la terraza donde normalmente se tendía la ropa.-

En mas de una oportunidad, cuando entrabamos a la funeraria para pasar a la casa, sobre todo los días de humedad, pasábamos rápido por ese lugar donde había una exhibición de cajones, porque los mismos crujían y la verdad que nos ponían los pelos de punta.-

Algunas veces, cuando íbamos de visita, debí de ayudar a Carlos en algún servicio (llegar a la casa del muerto, amortajarlo, ponerlo en cajón, etc.) pero eso puede ser tema para otra lectura.-

En este caso, el relato viene de otra historia mucho mas mundana y linda, como es el hecho de salir en plena dictadura, con armas largas a cazar perdices, en el auto de Carlos, un amplio Rambler no me acuerdo el modelo, de dolor negro, que en su interior íbamos cuatro y sobraba lugar como para quince mas por lo menos.-

En su amplia valija, iban los dos riles, y de esa manera salimos a la ruta 3, cazando perdices.-

La verdad que Carlos ya nos tenía sordos con sus FAMOSAS PERDICES A LA LECHE, y cada perdiz que cazábamos nos repetía que jamás en nuestras vidas probaríamos un bocado tan especial.-

La verdad que la caza fue muy fructífera, y teníamos el piso de valija tapizada de pajaritos.-

Ya llegando de retorno a Paysandú, nos para la policía, y realmente no recuerdo que fue lo que sucedió, que no nos revisaron, (por las armas digo) pues podríamos haber pasado un muy mal momento.-

El hecho es que llegamos a la casa de Carlos y Norma, bajamos todo, y mientras Carlos, después de darse una ducha preparaba las famosas perdices a la leche, nosotros quedamos en regresar a la noche para disfrutar de una espectacular cena.-

Llegada la hora, pase a buscar a Susana en la súper bici moto, Honda 50, y llegamos a la casa de nuestros amigos.-

Cuando llegamos al comedor nos encontramos con una esplendida mesa tendida con todo amor, mantel blanco, platos y cubiertos colocados con mucho esmero, copas de champaña, y hasta un hermoso ramo de flores, todo lo había realizado Norma, pues Carlos estaba en la cocina con sus famosas perdices.-

Después de escuchar unas cuantas coplas de Larralde (cantor y recitador argentino al cual Carlos se sentaba a escucharlo y no volaba una mosca) en el pasadiscos, se vinieron las perdices, y antes de servirlas, Carlos quería tomar un buen Fond de Cave, por lo que tomo una botella, después de toda una ceremonia la descorcho, y todos quedamos esperando la explosión, la cual brillo por su ausencia, tomo la botella salió al patio y puteando vacio la misma en el cantero del parral.-

Acto seguido tomo la segunda botella, la sacudió, y la destapo, BIS!!!! Sin presión, con más bronca aún, repitió lo mismo que con la anterior, salió al patio y vacio su contenido en el cantero del parral.-

Ya nosotros comenzábamos a esbozar una tímida sonrisa al ver la cara de Carlos, quien tomo la tercera botella, la sacudió aún más, y el descorche fue idéntico a las dos primeras, sin ninguna presión, siguió el mismo ritual que las anteriores, y mas caliente que nunca, entra al comedor, toma la cuarta botella, y durante por lo menos cinco minutos la estuvo sacudiendo, saca el alambre del corcho, y sin mas….. PUMMMM!!!! Y salió en corcho disparado a gran velocidad directo al cielorraso, de arpillera y encalado, el cual, ante tal golpe de corcho, se aflojo y sobre la fuente de las famosas perdices a la leche, cayo la cal de mas de medio cielorraso…..yo tuve que salir al patio, y agarrarme de la ya famosa parra a reírme, tratando de que Carlos no me viera.-

Después si, entre a colaborar con Norma y Susana que mientras consolaban al desconsolado Carlos, trataban infructuosamente de sacar la cal del cielorraso que había caído sobre la fuente y la mesa toda, arruinando lo que hubiese sido la noche en que probaríamos en bocado mas espectacular de la gastronomía uruguaya.. PERDICES A LA LECHE






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