Res non verba, pero no les prometo nada

Categoría: Tagu
Fecha: 02/02/2011 15:12:41
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Comencé a hablar a la temprana edad de 6 meses, y para desgracia de los que me rodean no pare nunca más.

No me imaginen a esa edad recitando la Ilíada y la Odisea, sino más bien tratando de llamar a mi mamá por su nombre de pila. Claro, de eso se dieron cuenta tiempo después, hasta tanto tome litros y litros de agua. Por que cada vez que trataba de decir algo que para mi sonaba como Elba, mi familia pensaba que tenía sed.

Lamentablemente nadie viene con un manual de instrucciones, lo que seria de suma utilidad. Por lo menos en mi caso hubiera servido y mucho.

Mi verba y yo crecimos juntas, a la par, cabeza a cabeza, codo a codo. Me acompañaba a todos lados, no me dejaba ni a sol ni asombra, lo que en ocasiones representaba un verdadero problema.

Cuando estaba en edad escolar se me hacían tres serias imputaciones, en realidad eran algunas más pero no pienso declarar en mi contra.

Mis docentes decían que yo era muy charlatana, inquieta y distraída. Lo peor es que todos coincidían en el diagnóstico, era unánime, nunca vi a tanta gente ponerse de acuerdo.

Todos me decían que si lograba modificar esas tres máculas en mi conducta, podía llegar a ser una buena alumna. Ellos hablaban con una convicción, con una seguridad, con un aplomo. Les parecía algo fácil, simple, sencillo que la verdad quede casi convencida.

Reconozco que lo pensé a conciencia y por mucho más tiempo que un minuto (soy un poco ansiosa).

La promesa era tentadora, valía el intento, pero, como dejar de hablar, como hacerlo. Era algo inherente a mí, más o menos como si me pidieran que dejara de respirar.

Lo importante es que la esperanza es lo ultimo que se pierde, el año recién comienza al igual que la década, quien sabe, a lo mejor lo tomo como propósito, ¿más vale tarde que nunca?.

Besoo






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